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TIC's y Educación
¿Por que nos "limitamos" tanto...? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jaume   
Lunes, 24 de Mayo de 2010 18:15

ojosdeninhio41Llevo dándole vueltas estos dias a todo lo que me esta pasando este año en lo relacionado a mi tarea educativa, a mi centro, a mis alumnos y alumnas, a mi entorno... Son muchas las cosas que van cambiando, pero sobretodo los sentimientos que me invaden cada dia, sentimientos de felicidad e ilusión porque cada dia veo más cerca una educación preocupada realmente por los niños y las niñas que tenemos delante y menos preocupada y encerrada por el sistema social en el que vivimos.

 

En ocasiones creo que somos los propios profesores y profesoras los que ponemos límites en nuestro dia a dia y en nuestra tarea educativa. No se si es que tenemos miedo a perder el control o dejarnos llevar por todo lo que nuestro alumnado nos puede llegar a hacer sentir, pero es cierto que somos nosotr@s mism@s quienes nos concienciamos de que hay determinados cambios, determinadas estrategias o determinados proyectos que no se pueden realizar. Y claro, si somos nosotros mismos quienes ya nos impedimos ver más allá y avanzar es imposible ampliar los límites que le ponemos a nuestro alumnado. Tengo la sensación en ocasiones que la posibilidad de decisión, de sentir, de interactuar, de dialogar, de compartir entre alumnado-alumnado, alumnado-profesorado, profesorado-familia, es realmente escasa. ¿Cuantas veces realmente facilitamos los espacios y los momentos tan necesarios para compartir lo que cada uno siente? Y no se trata de que cada uno lo haga en su espacio cerrado y alieanado de los demás componentes de la comunidad educativa, centrandolo simplemente en lo que se diga en el Consejo Escolar o en el AMPA... creo que deberiamos romper con estas barreras y estos límites que nos autoimponemos y tratar de mirar un poco más adelante, solo así las realidades que tenemos delante podrian empezar a cambiar.

 

Por una parte, como ya he dicho, estos límites autoimpuestos me dan auténtico pavor, pero otro lado, tengo una esperanza, una ilusión que viene dada gracias a la eliminación de un primer límite... el de encarcelarme en mi claustro. Con esto me refiero a no entender mi claustro como el conjunto de profesores que trabajamos en la misma escuela, si no realmente comenzar a comprender mi claustro como todo aquel y aquella maestra capaz de compartir una inquietud, una ilusión, una forma de soñar una escuela nueva, un claustro lleno de madres y padres, capaces de sentir realmente y de compartir sus miedos y agobios... un claustro capaz de reunirse a horas intempestivas a pesar de la distancia, del cansancio y de la diferencia horaria... un claustro capaz de compartir todo lo que hace, lo que siente y lo que piensa... un claustro capaz de realmente cada dia hablar de pedagogia (la gran olvidada en los claustros personales encerrados entre 4 paredes...). Son muchas cosas las que me han ayudado durante este año solo quitándome una primera barrera... MI CLAUSTRO.

 

Animo a todo el mundo a que se pare en su dia a dia y se mire un poco hacia dentro. Seamos capaces de mirarnos y de ver lo que estamos haciendo, valorando realmente si tenemos algun limite autoimpuesto o bien algun miedo que nos permite avanzar y mejorar en nuestro dia a dia. Yo debo decir, que gracias a convertir mi CLAUSTRO PRESENCIAL en un CLAUSTRO VIRTUAL, he pasado de tener la posibilidad de compartir mis inquietudes, mis miedos, mis agobios, mis esperanzas, mis proyectos, mis ilusiones... con 20 personas a poder compartirlo con más de 300 personas, personas que a pesar de la distancia, de la incompatibilidad horaria, de la diferencia de edad, de gustos, de miedos, de idioma... a pesar de todo eso, han sido capaces de hacerme ver que no estamos solos, que estamos consiguiendo algo maravilloso y que siempre hay motivos por lo que sonreir y estar feliz, despertarse cada mañana y ser consciente de que nuestros alumnos y alumnas se merecen algo más, que un maestro o maestra capaz de coger un libro, leerlo, poner los examenes correspondientes y posteriormente "evaluar" en consecuencia la tarea realizada...

 

Twitter, ahora mismo, es mi CLAUSTRO, de hecho, podria decir como bien dice Jordi_a que mi CLAUSTRO ES EL MUNDO. Son muchas las cosas que soy capaz de soñar y es realmente gracias a tod@s vosotr@s. A veces es dificil dar las gracias a tanta gente, pero me gustaria que por un segundo supieran que les estoy y les estaré eternamente agradecido por demostrarme por una parte que lo que estamos haciendo puede llegar a ser diferente y por otra parte el compartir como comparten todo lo que son y todo lo que hacen por cambiar este mundo en el que vivimos, porque aunque parezca que no, cambiando el sistema educativo en el que nos encontramos... estamos haciendo algo más por el mundo en el que vivimos.

 

Eliminemos nuestras propias barreras y nuestros límites, y comencemos de cero, rompiendo con todos los temores y los prejuicios, tratando de romper las barreras que imponemos tanto dentro de nuestras aulas como de nuestros centros, hagamos de nuestros centros escolares centros en los que realmente ser libre de participar y soñar juntos. Hay un mundo de posibilidades que no estamos observando ni valorando por los límites que nos imponemos y aquellos que alguna vez dejamos que nos pusieran. Si algo debemos tener claro, es que nadie puede ni debe decirte: NUNCA SERÁS CAPAZ DE REALIZAR LO QUE SUEÑAS. El problema, es que esta misma frase somos quienes la transmitimos a diario en nuestras aulas... hagamos la reflexion y rompamos con estos límites, estos miedos y estas barreras y consigamos realmente una escuela nueva, una escuela abierta, soñadora y emprendedora, una escuela de todos y todas, para todos y todas!!!!

 

 

 
¿Que es eso de ESCUELA 2.0? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jaume   
Lunes, 17 de Mayo de 2010 19:08

Muchas veces nos enzarzamos en definiciones tediosas y complicadas de entender, pero creo que gracias a las aportaciones de multitud de twitteros y bloggeros este fin de semana en el #EABE10, podemos decir que eso de la ESCUELA 2.0 es algo más que TECNOLOGÍA dentro de un AULA. Es decir, podemos tener a todos nuestros alumnos y alumnas con un miniportátil y conexion WIFI con todas las tecnologías a punto, pero estoy convencido de que podemos gritar a los 4 vientos: ESO NO ES ESCUELA 2.0!!!

 

Es más, creo que podemos decir que la ESCUELA 2.0 es algo que ya existe y existió i seguirá existiendo quizás sin tener contacto con la tecnología. Y con esto me refiero a que para mi, el concepto de ESCUELA 2.0 no supone un un mero cambio en el material que utilizamos si no un CAMBIO ESTRUCTURAL, de forma de entender la educación y forma de crecimiento personal. Con esto me refiero a que la ESCUELA 2.0 es un cambio fundamental desde la base, desde las raíces más profundas de la educación y la forma de entender la vida como un proceso único e inigualable y que por lo tanto debemos de respetar, proteger y acompañar. ESCUELA 2.0 es algo más que hacer actividades con ordenadores, publicar en un blog o grabar un PODCAST... ESCUELA 2.0 es atraverse a soñar, pero sobretodo atreverse a soñar juntos, todos y todas, alumnos, alumnas, familiares, maestros, gente del barrio, de la administración (si se dignan a bajar de su trono claro...) ABSOLUTAMENTE TODOS SIN EXCEPCIÓN!!!

 

Confio en que este proceso de cambio, esta ESCUELA 2.0, va a suponer y está suponiendo en muchos puntos del mundo, que los procesos de vida de nuestros alumnos y alumnas sean respetados, que los maestros y las maestras nos dejemos guiar por sus inquietudes y sus necesidades y sobretodo que seamos capaces de ver más allá del propio dia a dia, compartiendo ilusión y sueños, y sobretodo acabando con las escuelas como las podemos entender ahora. DERRUMBEMOS LOS MUROS QUE NOS IMPIDEN A TODOS Y TODAS, salir a descubrir nuevas formas de entender la vida, de descubrir y aprender a aprender, de romper con estructuras ya creadas y volver a crear de nuevas... a DESAPRENDER, para REALMENTE APRENDER, y sin olvidar, que la suerte que tenemos los maestros y maestras de compartir todas estas emociones con nuestros alumnos y alumnas, es algo que marcará nuestras vidas y las suyas para siempre.

 

POR UNA ESCUELA 2.0, real y cargada de EMOTIONWARE, además de HARDWARE I SOFTWARE!!!

 

 
Aprendizaje informal ¿Qué hay de nuevo? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jaume   
Miércoles, 05 de Mayo de 2010 19:27
Aprendizaje informal ¿Qué hay de nuevo?
Javier Martínez Aldanondo,
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
El mundo de la formación, al igual que el resto de los mundos, está permanentemente sometido a la tiranía de las modas. Para quien no lo recuerde, hace ya bastantes años irrumpió con fuerza el e-learning con la promesa de hacer el aprendizaje disponible para cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar y por si fuese poco, ahorrando respecto a la formación presencial. Poco después, aterrizó el blended learning, más tarde fueron las comunidades virtuales, al poco tiempo todo el mundo estaba hablando de coaching, enseguida, el mobile learning era lo que se llevaba. Las últimas olas en llegar han sido las del aprendizaje informal/social (muy apoyado en la web 2.0) y el aprendizaje organizacional aunque esta última ola todavía lucha por resolver el enigma de si pueden realmente aprender las organizaciones y cómo lo hacen.
Cuando haces un análisis de las cosas que sabes hacer y sobre todo, de cómo y dónde las aprendiste, te das cuenta, no sin sorpresa, que la inmensa mayoría ocurrieron en lugares muy alejados de la educación formal, de las instituciones educativas y de los rituales tradicionales que conocemos (curso, aula, asignatura, profesor, lección, examen, nota, título, etc.). Más bien sucedieron en el seno de tu familia y de la gente con quien conviviste (desde tus padres hasta tus hijos pasando por tu grupo de amigos), del equipo deportivo en que jugaste, de los viajes que hiciste pero sobre todo, mientras trabajabas y progresabas en la vida. Por eso me resulta sorprendente que se hable tanto de aprendizaje informal cuando es así como el ser humano ha aprendido siempre. Informalmente es la única manera en que cada uno de nosotros aprendimos durante nuestros primeros años de vida (hasta que el colegio trató de castrarnos esa habilidad) y como en realidad hemos aprendido casi todo lo que sabemos, incluyendo nuestras respectivas profesiones. Sin embargo, da la sensación de que hemos olvidado cómo se produce el proceso del aprendizaje natural así que merece la pena revisarlo brevemente.
Lo primero que hay que aclarar, una vez más, es qué entendemos por aprender porque es desde esta instancia donde se produce la confusión. Aprender es un proceso personal (lo que no significa que sea individual) de acumulación de experiencia reutilizable en el futuro que depende de 3 factores. Motivación, tiempo y oportunidad de practicar. Para que exista aprendizaje, tiene que existir un cambio de conducta comprobable, es decir, una persona tiene que ser capaz de hacer algo que antes no era capaz de hacer y que le permite obtener mejores resultados. El acto de aprender genera, para quien lo realiza, un aumento en su stock particular de conocimiento, razón por la cual se convierte en la habilidad más importante para cualquier persona u organización. Esta definición acarrea algunas consecuencias:
Aprender exige recordar y por tanto, si hoy no eres capaz de recordar cosas que sabías meses o años atrás (por ejemplo, resolver una integral), entonces, no las aprendiste.
Para aprender no es necesario hacer cursos, estudiar o someterse a los procesos tradicionales que conocemos, caracterizados por suceder en un lugar físico concreto, en un momento en particular y liderados por un profesor.
Para aprender hay ser curioso y tener un objetivo que te interesa. No se puede ignorar que existen también enemigos del aprendizaje, encabezados por la soberbia que impide reconocerse incompetente frente a la certeza del “yo ya sé y no necesito aprender”.
Para aprender tienes que estar enojado, incómodo, tu conocimiento tiene que resultar insuficiente para lograr el objetivo que persigues, lo que ocurre cuando tus expectativas fallan, es decir, cuando te equivocas. Por eso, el error es el elemento más importante para aprender. Lo interesante es que cuando resuelves esos “errores”, acumulas en tu memoria los casos que te resultaron exitosos para volver a utilizarlos en el futuro cuando los necesites. Por eso es importante recordar y por eso mismo, las empresas tienen tantos problemas para hacerlo ya que carecen de memoria.
En definitiva, el proceso de aprender es informal por definición...
En segundo lugar, tú no elijes aprender, sino que aprender es algo innato. El aprendizaje es un acto involuntario. En realidad, aprendes porque no te queda otro remedio si quieres sobrevivir. El aprendizaje es una propiedad indispensable para todo ser vivo ya que su ausencia significa la muerte. No puedes evitar aprender igual que no puedes evitar crecer. De hecho, el proceso de aprender es imparable, no puedes impedir que las personas aprendan lo que les interesa y de la forma que quieren. Cuando fuiste un bebé (quienes no lo recuerden pueden observar a sus hijos cuando son pequeños), no tenías conciencia de aprender ni -desde luego- voluntad o decisión al respecto. Simplemente aprendías una enorme cantidad de cosas sin saber qué aprendías ni cómo aprendías. El verbo aprender no existía para ti, era invisible. Aprendiste algunas acciones esenciales para el resto de tu vida (caminar, escuchar, hablar, comer, leer…) sin que nadie te obligase, saltándote todos los procesos formales que se supone debe considerar un proceso de aprendizaje (sin ir a una escuela, sin seguir un libro ni a un profesor, sin estudiar, sin saber nada de física ni de gramática…). No conozco ningún niño que decidiese no aprender a andar o a hablar por resultar demasiado difícil. Y aprendiste de una forma bastante efectiva porque muchos años después sigues ejecutando esas acciones con maestría y naturalidad. En realidad, basta observar cómo aprende naturalmente un niño para deducir los principios básicos del aprendizaje, algo que todos tenemos al alcance de la vista pero que sigue resultando un misterio para quienes tienen relación con procesos de aprendizaje. La dificultad radica en que el aprendizaje es un proceso inconsciente, no te das cuenta de que aprendes porque aprender está siempre al servicio de un objetivo que te interesa alcanzar y que es a lo que verdaderamente prestas atención. Por esta razón, cuando alguien tiene que diseñar procesos de aprendizaje, al no ser consciente de cómo aprendió, lo que hace es crear procesos artificiales y antinaturales que suelen dar resultados deficientes. Sin embargo, las cosas pueden ser infinitamente más efectivas si tan sólo imitas la manera en que tú mismo aprendes. Si quieres conocer más sobre cómo ocurre ese fenómeno en tu cerebro, te recomiendo la lectura del libro On Intelligence de Jeff Hawkins.
En tercer lugar, las empresas se empiezan a dar cuenta de que el modelo de aprendizaje formal que impulsan, liderado por sus departamentos de formación, ya no es sostenible debido al ritmo de adaptación y evolución al que se ven sometidas. Es lento, es caro, es ineficiente, es poco personalizado. Dicha realidad de cambio fulgurante obliga a aprender mientras se trabaja. Debido a que esa realidad transcurre a tal velocidad, no importa tanto qué aprender sino cómo. Hace mucho que todos sabemos que aprender es trabajar aunque de forma increíble se sigue insistiendo en separar ambas actividades, física y temporalmente. Todos hemos aprendido a trabajar informalmente porque para nuestra desgracia, aunque le dedicamos más de 20.000 horas al sistema educativo, este apenas nos entrega herramientas para afrontar un desafío de tamaña envergadura. Para superar ese déficit, nos las apañamos interactuando con nuestros compañeros, revisando documentos, preguntando a los que más saben e imitándoles, intentando distintas estrategias y buscando soluciones a los problemas que plantea el día a día. Pronto nos damos cuenta de que nos resulta mucho más útil ese aprendizaje que podemos aplicar de forma inmediata, que lo que escuchamos en los cursos de formación ofrecidos dentro o fuera de nuestra organización y que nunca sabemos cuándo podremos aplicar. Creemos más a nuestros compañeros y pares que a los profesores.
Recuerdo de forma nítida 2 afirmaciones del director de RRHH de una entidad financiera durante la convención anual a la que tuve la oportunidad de asistir:
1. Gran cantidad de personas comprometen su asistencia a distintos cursos ofrecidos por la organización pero finalmente no asisten a los mismos a pesar de se haya desembolsado el dinero de los billetes de avión, reservas de hotel, honorarios de los formadores, materiales, etc.
2. El 7% de nuestro aprendizaje ocurre en el aula ya que donde realmente aprendemos es trabajando.
Este aprendizaje informal es el mismo que desplegábamos cuando éramos niños lo que demuestra, que aprender forma parte del ADN de las personas y debiese serlo también de las organizaciones que, lamentablemente, no están diseñadas para ello.
En cuarto lugar, la tecnología con la que contamos actualmente ofrece enormes oportunidades para que ese aprendizaje informal resulte más ágil y fluido. Sin embargo, no hay que confundir los medios con los fines ni la comunicación con el aprendizaje. Contar con un canal en You Tube, usar Twitter, Skype, Facebook, Wikis o Blogs no garantiza el aprendizaje. El aprendizaje no ocurre en el computador cuando lees o escuchas lo que allí se muestra, ocurre en tu cerebro cuando haces, cuando llevas a la práctica lo que leíste o escuchaste. Cuando aprendes, generas una nueva estructura neuronal en tu cerebro lo que no se puede transferir de forma directa por ningún medio tecnológico. Todas estas nuevas herramientas de comunicación son parte del aprendizaje, son condición necesaria pero no suficiente, son complementarias pero no son automáticamente aprendizaje ya que falta la parte más importante: la aplicación, la práctica. Si te regalo un pendrive con todos los libros del mundo y te los aprendes de memoria, no es mucho lo que puedes hacer con esa información más allá de concursar en “Quien quiere ser millonario”. El conocimiento se transforma en información al almacenarlo. El conocimiento no está en los documentos sino que sólo “pasa” a tu cabeza cuando experimentas y practicas que es cuando realmente aprendes. El aprendizaje es experiencia, lo demás es información. El valor de la información es cero, es lo que haces con ella lo que importa. A pesar de que existen ya bastantes plataformas tecnológicas elegantemente equipadas con todo tipo de aplicaciones para fomentar el trabajo colaborativo, todavía es muy escaso el uso que las personas hacen de las mismas. En mi opinión la culpa la tiene el correo electrónico, una buena herramienta de comunicación 1 a 1 pero un pésimo instrumento de coordinación y colaboración. Nos guste o no, el e-mail sigue siendo la herramienta más utilizada y el espacio alrededor del que gira casi todo lo que las personas hacen con su computador. Mientras las plataformas colaborativas no integren el mail, tienen todas las de perder.
¿Qué nos cabe esperar entonces? No podemos progresar sin reconocer, que el aprendizaje natural de las personas es esencialmente informal. La vida es aprendizaje. Se atribuía a Winston Churchill la frase “odio que me enseñen pero me encanta aprender”. Por tanto, hay que dejar de insistir en formalizarlo inventando diseños artificiales antinaturales (como las aulas, los cursos, etc.) que funcionan deficientemente. Al mismo tiempo, tenemos que reconocer que un entorno de aprendizaje informal demanda espacios de libertad, autonomía y autogestión que todavía percibo utópicos para el nivel de madurez que demuestran muchas empresas e instituciones. Para no ser muy ambicioso, me conformo con que se coloquen los menores obstáculos posibles para que las personas tengan acceso a todos los elementos que necesiten para aprender y ejecutar su trabajo de la mejor manera y en ese esfuerzo, es evidente que las tecnologías tienen un papel cada vez más decisivo. Puestos a soñar, desearía que se fuesen creando las condiciones para fomentarlo, que existan espacios e instancias adecuados para que ocurra, que se reconozca como parte esencial del trabajo, que se incentive, se evalúe y se premie, y que el énfasis se sitúe no tanto en su medición directa sino en sus efectos.

Por: Javier Martínez Aldanondo, Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenariajmartinez@catenaria.cl

 

El mundo de la formación, al igual que el resto de los mundos, está permanentemente sometido a la tiranía de las modas. Para quien no lo recuerde, hace ya bastantes años irrumpió con fuerza el e-learning con la promesa de hacer el aprendizaje disponible para cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar y por si fuese poco, ahorrando respecto a la formación presencial. Poco después, aterrizó el blended learning, más tarde fueron las comunidades virtuales, al poco tiempo todo el mundo estaba hablando de coaching, enseguida, el mobile learning era lo que se llevaba. Las últimas olas en llegar han sido las del aprendizaje informal/social (muy apoyado en la web 2.0) y el aprendizaje organizacional aunque esta última ola todavía lucha por resolver el enigma de si pueden realmente aprender las organizaciones y cómo lo hacen.


Cuando haces un análisis de las cosas que sabes hacer y sobre todo, de cómo y dónde las aprendiste, te das cuenta, no sin sorpresa, que la inmensa mayoría ocurrieron en lugares muy alejados de la educación formal, de las instituciones educativas y de los rituales tradicionales que conocemos (curso, aula, asignatura, profesor, lección, examen, nota, título, etc.). Más bien sucedieron en el seno de tu familia y de la gente con quien conviviste (desde tus padres hasta tus hijos pasando por tu grupo de amigos), del equipo deportivo en que jugaste, de los viajes que hiciste pero sobre todo, mientras trabajabas y progresabas en la vida. Por eso me resulta sorprendente que se hable tanto de aprendizaje informal cuando es así como el ser humano ha aprendido siempre. Informalmente es la única manera en que cada uno de nosotros aprendimos durante nuestros primeros años de vida (hasta que el colegio trató de castrarnos esa habilidad) y como en realidad hemos aprendido casi todo lo que sabemos, incluyendo nuestras respectivas profesiones. Sin embargo, da la sensación de que hemos olvidado cómo se produce el proceso del aprendizaje natural así que merece la pena revisarlo brevemente.


Lo primero que hay que aclarar, una vez más, es qué entendemos por aprender porque es desde esta instancia donde se produce la confusión. Aprender es un proceso personal (lo que no significa que sea individual) de acumulación de experiencia reutilizable en el futuro que depende de 3 factores. Motivación, tiempo y oportunidad de practicar. Para que exista aprendizaje, tiene que existir un cambio de conducta comprobable, es decir, una persona tiene que ser capaz de hacer algo que antes no era capaz de hacer y que le permite obtener mejores resultados. El acto de aprender genera, para quien lo realiza, un aumento en su stock particular de conocimiento, razón por la cual se convierte en la habilidad más importante para cualquier persona u organización. Esta definición acarrea algunas consecuencias:


  • Aprender exige recordar y por tanto, si hoy no eres capaz de recordar cosas que sabías meses o años atrás (por ejemplo, resolver una integral), entonces, no las aprendiste.
  • Para aprender no es necesario hacer cursos, estudiar o someterse a los procesos tradicionales que conocemos, caracterizados por suceder en un lugar físico concreto, en un momento en particular y liderados por un profesor.
  • Para aprender hay que ser curioso y tener un objetivo que te interesa. No se puede ignorar que existen también enemigos del aprendizaje, encabezados por la soberbia que impide reconocerse incompetente frente a la certeza del “yo ya sé y no necesito aprender”.
  • Para aprender tienes que estar enojado, incómodo, tu conocimiento tiene que resultar insuficiente para lograr el objetivo que persigues, lo que ocurre cuando tus expectativas fallan, es decir, cuando te equivocas. Por eso, el error es el elemento más importante para aprender. Lo interesante es que cuando resuelves esos “errores”, acumulas en tu memoria los casos que te resultaron exitosos para volver a utilizarlos en el futuro cuando los necesites. Por eso es importante recordar y por eso mismo, las empresas tienen tantos problemas para hacerlo ya que carecen de memoria.
En definitiva, el proceso de aprender es informal por definición...


En segundo lugar, tú no elijes aprender, sino que aprender es algo innato. El aprendizaje es un acto involuntario. En realidad, aprendes porque no te queda otro remedio si quieres sobrevivir. El aprendizaje es una propiedad indispensable para todo ser vivo ya que su ausencia significa la muerte. No puedes evitar aprender igual que no puedes evitar crecer. De hecho, el proceso de aprender es imparable, no puedes impedir que las personas aprendan lo que les interesa y de la forma que quieren. Cuando fuiste un bebé (quienes no lo recuerden pueden observar a sus hijos cuando son pequeños), no tenías conciencia de aprender ni -desde luego- voluntad o decisión al respecto. Simplemente aprendías una enorme cantidad de cosas sin saber qué aprendías ni cómo aprendías. El verbo aprender no existía para ti, era invisible. Aprendiste algunas acciones esenciales para el resto de tu vida (caminar, escuchar, hablar, comer, leer…) sin que nadie te obligase, saltándote todos los procesos formales que se supone debe considerar un proceso de aprendizaje (sin ir a una escuela, sin seguir un libro ni a un profesor, sin estudiar, sin saber nada de física ni de gramática…). No conozco ningún niño que decidiese no aprender a andar o a hablar por resultar demasiado difícil. Y aprendiste de una forma bastante efectiva porque muchos años después sigues ejecutando esas acciones con maestría y naturalidad. En realidad, basta observar cómo aprende naturalmente un niño para deducir los principios básicos del aprendizaje, algo que todos tenemos al alcance de la vista pero que sigue resultando un misterio para quienes tienen relación con procesos de aprendizaje. La dificultad radica en que el aprendizaje es un proceso inconsciente, no te das cuenta de que aprendes porque aprender está siempre al servicio de un objetivo que te interesa alcanzar y que es a lo que verdaderamente prestas atención. Por esta razón, cuando alguien tiene que diseñar procesos de aprendizaje, al no ser consciente de cómo aprendió, lo que hace es crear procesos artificiales y antinaturales que suelen dar resultados deficientes. Sin embargo, las cosas pueden ser infinitamente más efectivas si tan sólo imitas la manera en que tú mismo aprendes. Si quieres conocer más sobre cómo ocurre ese fenómeno en tu cerebro, te recomiendo la lectura del libro On Intelligence de Jeff Hawkins.


En tercer lugar, las empresas se empiezan a dar cuenta de que el modelo de aprendizaje formal que impulsan, liderado por sus departamentos de formación, ya no es sostenible debido al ritmo de adaptación y evolución al que se ven sometidas. Es lento, es caro, es ineficiente, es poco personalizado. Dicha realidad de cambio fulgurante obliga a aprender mientras se trabaja. Debido a que esa realidad transcurre a tal velocidad, no importa tanto qué aprender sino cómo. Hace mucho que todos sabemos que aprender es trabajar aunque de forma increíble se sigue insistiendo en separar ambas actividades, física y temporalmente. Todos hemos aprendido a trabajar informalmente porque para nuestra desgracia, aunque le dedicamos más de 20.000 horas al sistema educativo, este apenas nos entrega herramientas para afrontar un desafío de tamaña envergadura. Para superar ese déficit, nos las apañamos interactuando con nuestros compañeros, revisando documentos, preguntando a los que más saben e imitándoles, intentando distintas estrategias y buscando soluciones a los problemas que plantea el día a día. Pronto nos damos cuenta de que nos resulta mucho más útil ese aprendizaje que podemos aplicar de forma inmediata, que lo que escuchamos en los cursos de formación ofrecidos dentro o fuera de nuestra organización y que nunca sabemos cuándo podremos aplicar. Creemos más a nuestros compañeros y pares que a los profesores.Recuerdo de forma nítida 2 afirmaciones del director de RRHH de una entidad financiera durante la convención anual a la que tuve la oportunidad de asistir:


1. Gran cantidad de personas comprometen su asistencia a distintos cursos ofrecidos por la organización pero finalmente no asisten a los mismos a pesar de se haya desembolsado el dinero de los billetes de avión, reservas de hotel, honorarios de los formadores, materiales, etc. 2. El 7% de nuestro aprendizaje ocurre en el aula ya que donde realmente aprendemos es trabajando. Este aprendizaje informal es el mismo que desplegábamos cuando éramos niños lo que demuestra, que aprender forma parte del ADN de las personas y debiese serlo también de las organizaciones que, lamentablemente, no están diseñadas para ello.


En cuarto lugar, la tecnología con la que contamos actualmente ofrece enormes oportunidades para que ese aprendizaje informal resulte más ágil y fluido. Sin embargo, no hay que confundir los medios con los fines ni la comunicación con el aprendizaje. Contar con un canal en You Tube, usar Twitter, Skype, Facebook, Wikis o Blogs no garantiza el aprendizaje. El aprendizaje no ocurre en el computador cuando lees o escuchas lo que allí se muestra, ocurre en tu cerebro cuando haces, cuando llevas a la práctica lo que leíste o escuchaste. Cuando aprendes, generas una nueva estructura neuronal en tu cerebro lo que no se puede transferir de forma directa por ningún medio tecnológico. Todas estas nuevas herramientas de comunicación son parte del aprendizaje, son condición necesaria pero no suficiente, son complementarias pero no son automáticamente aprendizaje ya que falta la parte más importante: la aplicación, la práctica. Si te regalo un pendrive con todos los libros del mundo y te los aprendes de memoria, no es mucho lo que puedes hacer con esa información más allá de concursar en “Quien quiere ser millonario”. El conocimiento se transforma en información al almacenarlo. El conocimiento no está en los documentos sino que sólo “pasa” a tu cabeza cuando experimentas y practicas que es cuando realmente aprendes. El aprendizaje es experiencia, lo demás es información. El valor de la información es cero, es lo que haces con ella lo que importa. A pesar de que existen ya bastantes plataformas tecnológicas elegantemente equipadas con todo tipo de aplicaciones para fomentar el trabajo colaborativo, todavía es muy escaso el uso que las personas hacen de las mismas. En mi opinión la culpa la tiene el correo electrónico, una buena herramienta de comunicación 1 a 1 pero un pésimo instrumento de coordinación y colaboración. Nos guste o no, el e-mail sigue siendo la herramienta más utilizada y el espacio alrededor del que gira casi todo lo que las personas hacen con su computador. Mientras las plataformas colaborativas no integren el mail, tienen todas las de perder.


¿Qué nos cabe esperar entonces? No podemos progresar sin reconocer, que el aprendizaje natural de las personas es esencialmente informal. La vida es aprendizaje. Se atribuía a Winston Churchill la frase “odio que me enseñen pero me encanta aprender”. Por tanto, hay que dejar de insistir en formalizarlo inventando diseños artificiales antinaturales (como las aulas, los cursos, etc.) que funcionan deficientemente. Al mismo tiempo, tenemos que reconocer que un entorno de aprendizaje informal demanda espacios de libertad, autonomía y autogestión que todavía percibo utópicos para el nivel de madurez que demuestran muchas empresas e instituciones. Para no ser muy ambicioso, me conformo con que se coloquen los menores obstáculos posibles para que las personas tengan acceso a todos los elementos que necesiten para aprender y ejecutar su trabajo de la mejor manera y en ese esfuerzo, es evidente que las tecnologías tienen un papel cada vez más decisivo. Puestos a soñar, desearía que se fuesen creando las condiciones para fomentarlo, que existan espacios e instancias adecuados para que ocurra, que se reconozca como parte esencial del trabajo, que se incentive, se evalúe y se premie, y que el énfasis se sitúe no tanto en su medición directa sino en sus efectos.

 
Pensando en voz alta... PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jaume   
Jueves, 15 de Abril de 2010 22:27

Cierto es que en la actualidad no hay ningún momento que no me encuentre con alguna dificultad a la hora de pensar como llevar mi aula y que hacer, pero es gracias a eso el que cada día trate de repensar todo lo que hago y como lo hago.

 

Una decisión muy importante fue dejar de pensar en lo que la ley dice que los niños y niñas deben saber y como lo deben aprender y cambiarlo hacia las necesidades reales de los alumnos y alumnas de clase. Partiendo de la idea de respetar los procesos de vida de cada uno de ellos y ellas y intentando siempre que el aprendizaje sea realmente significativo, me metí en marcha pensando que herramientas podría utilizar dentro del aula para conseguir este objetivo.

 

Las TIC eran y son mis herramientas, y tan solos debía ayudar a los niños y las niñas a utilizarlas según sus necesidades, de tal manera que realmente fueran una herramienta que los ayudara a mejorar sobre todo en el aspecto del lenguaje.

 

No puedo concebir el aprendizaje de un idioma sin utilizarlo. Hay que partir de las inquietudes y necesidades de cada uno de nuestros alumnos, y eso es lo que nos permiten estas herramientas, ya que muchas veces son ellos y ellas quienes llegan a plantear las posibles actividades que quieren hacer. De hecho, si deben leer textos, cuentos, poemas y cómics en clase, ¿que mejor manera que partir siempre de textos elaborados por los propios compañeros de clase?

 

Un concepto muy importante que hay que tener en cuenta, es como las TIC consiguen por un lado motivar a nuestro alumnado, y por otra dar sentido al hecho de que todo lo que ellos pueden tener fuera del aula también lo tengan dentro del aula. No tiene sentido en la sociedad en la que vivimos dar la espalda a todo el mundo digital. Vivimos en un mundo 2.0, un mundo con una filosofía de compartir, producir, reciclar, deconstruir, reconstruir, reinventar y adecuarlos a cada una de nuestras necesidades, y eso es lo que pretendemos, dar sentido a su aprendizaje al mismo tiempo que todo lo que hacen sea por un motivo y encima lo puedan compartir con más gente que los propios compañeros de clase, pudiendo saltar asi las barreras de las 4 paredes de clase y llegar a mucha más gente.¡¡¡Eso si que es una motivación increible!!!!

 

Lo reconozco, mis alumnos y alumnas, no habían leído tanto como cuando quisieron grabar su microcuento. Con esto hemos conseguido que niños y niñas que no sabían leer ni escribir, ahora mismo, sean capaces de elaborar pequeños textos, se mueren por leerlos y sobre todo, se mueren por publicarlos y compartirlos con el resto del mundo.

 

Participar en Espurn@ es compartir esta filosofía, pero eso si, debemos conseguir que estas actividades determinadas dejen de ser actividades puntuales en clases puntuales y así tratar de que el aprendizaje de un niño o una niña a lo largo de su etapa educativa no esté llena de obstáculos e incongruencias, como la de trabajar en cada etapa de una manera tan y tan diferente.

 

Y no puedo despedirme sin comentar un elemento fundamental en un aula y que esta realmente funciona y es vital... la parte EMOCIONAL o el QUINTO ELEMENTO (EMOTIONWARE) como diria @fgpaez, cuando un niño o niña, realmente se siente feliz dentro del aula y puede ser él o ella mismos, entonces, conseguiremos que su aprendizaje sea realmente funcional, activo y significativo.

 

Saludos.

Última actualización el Jueves, 15 de Abril de 2010 22:39
 
CIO XIII: ¿Nos gusta realmente enseñar/educar? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jaume   
Martes, 26 de Enero de 2010 18:24

Hola a todo el mundo!!!

 

Hoy he tenido la suerte de encontrarme con este blog y este post que creo que merece la pena visitarlo muy de vez en cuando. Así que animo a todo el mundo a entrar y participar activamente en el CIO XIII y aumentar el numero de comentarios, realmente, es una gozada poder compartir y tener un claustro donde hablar no es de locos y donde el tiempo no es el mayor de los problemas, aquí nadie te mira mal y todo el mundo a priori tiene ganas de escucharte, ojala a parte de Ideal llegue algun dia a ser real. Yo ya he participado y espero poder seguir haciendolo, os animo ahora a todos y todas a que os apunteis! Dejo aquí mi reflexión aportada e el Claustro Ideal al respecto:

 

Hola a todos y todas!!!

Antes que nada daros gracias por todos vuestros comentarios, realmente me han dejado fascinado y lleno de energía, y eso se agradece porque realmente pensar que un claustro como vosotros, aunque sea Ideal, es posible. Así que por mi, prefiero que siga abierto a que reine el silencio.

Respecto a la pregunta de si me gusta educar, sin duda he de decir que sí, que me encanta educar, no enseñar. Como bien decian ya muchos compañeros creo que nuestra tarea como maestros y maestras no es la sencilla tarea de transmitir meros conocimientos que muchas veces ni tenemos y creemos tener, si no que nuestra tarea creo que va más allá y muchas veces no la cumplimos, por que, no lo se.

Yo veo al maestro como alguien que aprende, alguien capaz de escuchar, dialogar y sobretodo aprender. Alguien dispuesto a descubrir cosas nuevas en su dia a dia, abierto a nuevas experiencias que nos brinda la vida y sobretodo la suerte de tener un grupo de chavales capaces de transmitirnos algo increible, ilusión por aprender. Confio en que algún dia seamos capaces de respetar ritmos de vida, ritmos de aprendizaje, inquietudes, necesidades y la libertad de cada uno. Confio en que seamos algun dia capaces de frenar en nuestro camino frenético marcado por los altos cargos que creen saber lo que necesitan nuestros niños y niñas, cuando solo ellos y ellas saben lo que necesitan, y realmente, dudo que alguien se haya parado a preguntarles. ¿Por que no volvemos a abrir las aulas al mundo exterior? ¿Por que lo que para nuestro alumnado es algo natural fuera del aula es algo extraño dentro de ella? Son cosas que nunca comprenderemos, y solo hacemos que empeñarnos en saber y decir lo que es mejor para ellos. ¿Acaso es mejor para ellos y ellas que aprendan a leer a escribir y leer en Infantil? ¿Nos hemos planteado otra opción? ¿Realmente te lo estan pidiendo? ¿O estamos quemando etapas y fulminandolas al ni siquiera presentarselas como posibles? No dejamos la posibilidad a nuestros niños y niñas del aula de que sientan y se expresen con la naturaleza que les rodea, nos vemos perseguidos por la rutina de seguir una programación absurda y estupida por miedo a una inspección...

¿Quien es más importante para ti...? ¿Para nosotros? ¿Nuestros alumnos, o el Inspector? Por favor, paremonos, y pensemos en ellos y ellas, dejemos que sean ellos y ellas quienes marquen nuestras vidas y nuestros ritmos, que sean ellos y ellas quienes elaboren sus propias programaciones y realmente vivamos desde dentro ese proceso de vida tan impresionante como es el de crecer y aprender junto a ellos y ellas.

Tenemos la suerte de poder gozar de algo increible, y ese algo increible que no lo destrocen unos cuantos compañeros, o los libros de texto, o equipos directivos preocupados por los papeles y sus los altos cargos,...

Realmente, muchos dias y muchos momentos creo que mi lugar esta fuera de la escuela publica, pero muchos otros, y sobretodo despues de leer y compartir en sitios como este, me doy cuenta, que no estoy loco, que es posible y que tan solo es cuestión de creer y hacerlo por quien lo hacemos, por nuestros alumnos y alumnas, por sus familias, y por nosotros mismos. Otra educación y otra escuela es posible, luchemos por ella!!!

Saludos!

Última actualización el Martes, 26 de Enero de 2010 19:02
 
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Jaime Olmos Piñar - olmillos@gmail.com - @olmillos